sábado, 2 de octubre de 2010

El hijo secreto del griego

Capítulo 10

El fuerte aroma del jazmín flotaba en el aire mientras Bella empujaba el cochecito de Anthony por la plaza Kolokonai, pasando frente a las fabulosas tiendas de ropa de diseño y elegantes cafés.
La fragancia era típica de Atenas y le recordaba su primer verano en la ciudad, cuando se enamoró de Edward.
Edward…
Nunca había habido y seguramente nunca habría una oportunidad para ellos. Su encanto, su asombrosa personalidad y su increíble atractivo físico la habían dejado abrumada entonces.
Recordándolo ahora, estaba segura de que una mujer con más experiencia no se habría quedado tan embobada con él. Una mujer que hubiese vivido más se habría dado cuenta enseguida de que la relación era completamente superficial. Pero Bella estaba demasiado enamorada como para ver más allá de la felicidad que sentía simplemente estando con Edward.
Sabía que algunas personas querían vivir en el presente, sin pensar nunca en el futuro, pero Bella no era una de ellas. De niña, siempre había soñado con ser parte de una familia y eso era lo que deseaba darle a Anthony. Pero ahora parecía una esperanza imposible porque Edward se mostraba cada día más distante.
Habían vuelto a Atenas y estaban haciendo los preparativos para la boda, pero la comunicación entre ellos se limitaba a breves e impersonales comentarios sobre Anthony.
Bella quería hablar con él para intentar mejorar la relación, pero su última discusión había sido tan terrible que temía turbar el precario equilibrio que habían conseguido mantener desde entonces.
Al menos ahora entendía por qué Edward se había enfadado tanto con ella el día que Rosalie tuvo el accidente, pero seguía sin estar de acuerdo con lo que Emmett y él querían hacer y estaba convencida de que había hecho lo que debía.
Y convencida de que Edward la había echado de su vida sin contemplaciones porque no la había amado nunca.
Ella no sabía que Rosalie fuese alcohólica, pero como solían verse en reuniones sociales, cuando todo el mundo bebía, no se había dado cuenta del problema. Además, sabía que algunos alcohólicos eran expertos en esconder su adicción. Y ella, haciendo lo que le había parecido que era su deber, había empeorado la situación.
Bella volvió al hotel con el corazón encogido. Ese asunto siempre estaría ahí, separándolos.
Cuando llegó a la suite que ocupaba con Edward, metió a Anthony en la cuna y le puso el chupete.
-Hora de dormir la siesta, ángel mío –murmuró.
El niño se quedó dormido casi inmediatamente y Bella salió a la terraza, atraída por las voces que oía en el piso de abajo.
Cuando miró hacia la terraza privada del apartamento de Emmett y vio al hermano de Edward con Rose y Nico en la piscina, sintió una ola de emoción. Los tres parecían tan felices… y Nico había crecido mucho. Rosalie estaba embarazada otra vez y el amor y el orgullo se reflejaban en el rostro de Emmett Cullen.
Estaban todos juntos, disfrutando de la vida. Era una familia perfecta, como la que ella deseaba para su hijo.
De repente, se le hizo un nudo en la garganta y sus ojos se llenaron de lágrimas.

Edward entró en el hotel dispuesto a subir a la suite sin pasar por la oficina. Su ayudante le había comunicado que Bella ya estaba allí y quería avisarla de que Emmett y su familia habían vuelto de viaje.
No quería que se encontrase con ellos sin haberla avisado previamente porque temía que fuera una situación incómoda. De modo que era su intención estar presente la primera vez que se vieran después del «incidente».
Entró en la suite sin hacer ruido, por si Anthony estaba dormido, y vio a Bella en la terraza, mirando hacia abajo. Pero su postura le dijo que ocurría algo raro. Tenía los hombros caídos y su cuerpo parecía sacudido por sollozos…
-Bella.
Ella se volvió a toda prisa, intentando disimular.
-Ah, hola, no te había oído entrar.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?
-Por nada. Es que estaba mirando a tu hermano con su familia… yo no quería hacerles daño, ésa no era mi intención.
-La verdad es que no sé cuál era tu intención –dijo Edward, un poco turbado al verla llorar-. ¿Por qué no pensaste que yo sólo quería lo mejor para mi familia?
-No lo sé, tal vez porque no te conocía bien. Y sigo sin conocerte –dijo ella.
-Tú me conoces…
-No, no es verdad. Y tú no me conoces a mí –lo interrumpió Bella-. Cuando vi lo que estabas a punto de hacer pensé en mi madre… en cómo la mató que me arrancasen de sus brazos.
Edward la miró, perplejo. ¿De qué estaba hablando? ¿Qué tenía que ver su madre en todo aquello?
-No te entiendo.
-Me robaron de los brazos de mi madre y, al final, desesperada, ella se mató –le contó Bella, incapaz de contener las lágrimas.
-Ven, vamos dentro. Siéntate un momento, por favor. ¿Quieres un poco de agua?
Ella asintió con la cabeza, tomando el vaso de agua con manos temblorosas. No quería decir nada más, pero ahora que había empezado no parecía capaz de parar.
-Mi madre era muy joven cuando yo nací. Sólo tenía dieciséis años.
-No lo sabía.
Bella sacudió la cabeza.
-Ya te he dicho que no sabemos mucho el uno del otro –suspiró, apartándose el pelo de la cara-. Mi abuela se quedó horrorizada cuando nací. Estaba convencida de que mi madre no sabría cuidar de un recién nacido, de modo que me llevó con ella. Me crió con Alice, haciéndome creer que era mi hermana mayor, pero fue un desastre para todos. Nunca me quiso y para ella tener otra niña en casa era una molestia… y me lo hizo saber, te lo aseguro. Pero lo peor de todo fue que su decisión destrozó la vida de mi madre. La hizo sentir como un fracaso y nunca consiguió salir adelante.
-De modo que Alice es en realidad tu tía.
-Yo pensaba que era mi hermana. Crecimos juntas y no hay una gran diferencia de edad entre las dos - Bella se pasó la mano por la cara-. Tal vez si mi madre hubiera podido cuidar de mí todavía estaría viva. Habría tenido un propósito en la vida… una razón para vivir. Pero se quedó sola, sin mí, y empezó a beber y a tomar drogas. Murió de una sobredosis años después.
-Lo siento mucho. Yo no sabía nada.
-Yo tampoco supe nada hasta que cumplí los dieciocho años. Mi abuela había echado a mi madre de casa…
-¿Tú abuela ni siquiera te dijo quién era tu madre?
-Según mi abuela, era lo mejor para todos –contestó Bella, con amargura-. En realidad, estaba intentando ocultar lo que ella veía como una vergüenza para la familia. Y yo no lo supe hasta los dieciocho años, cuando tuve que pedir una partida de nacimiento para solicitar el pasaporte.
Recordó entonces la sorpresa que se había llevado cuando recibió el documento; la confusión y la angustia que sintió al ver aquel nombre extraño en la casilla que correspondía a la madre.
Para entonces su madre ya había muerto, de modo que nunca pudo conocerla. Su abuela, una mujer amargada, le había negado el derecho a conocer a su propia madre.
Sin decir nada, Edward la abrazó y ella se echó en sus brazos porque necesitaba el calor de otro ser humano en ese momento.
-Lo siento mucho, Bella. Pero debes olvidarte de eso. Lo único importante ahora es que Anthony tenga todo lo que necesita… el cariño de su padre y de su madre. A nuestro hijo nunca le faltará eso.
Bella sabía que hablaba con sinceridad, que la amenaza de robarle a su hijo había sido en un momento de ofuscación… a los que él era tan propenso. Fue como si le quitaran un enorme peso de encima y, por primera vez, sintió que Edward la conocía de verdad.
-Me alegro de que me lo hayas contado –murmuró, acariciando su pelo.
Era terrible imaginar lo que debía de haber sufrido durante su infancia. Y entendía que nunca hubiese querido hablar de su pasado. Como tampoco quería hacerlo él, que también tenía su carga de amargura. Era esa carga de amargura lo que había hecho que no se entendieran.
Pero quizá aún había una esperanza para ellos.


Bella, tumbada al lado de Edward en la cama, lo miraba con ternura. Seguía temblando después de hacer el amor con él y sentía una alegría que no había sentido en mucho tiempo.
Le había hablado de su pasado, de los sórdidos detalles de su niñez y su familia y, al hacerlo, se había quitado un peso de encima que parecía haberla aplastado desde que era niña.
Sabía que estaban juntos por Anthony pero, por fin, sentía como si estuvieran acercándose de verdad. Suspirando, Bella levantó una mano para levantar su cara; los altos pómulos, el fuerte mentón.
Edward abrió los ojos en ese momento; los sensuales labios curvándose en una sonrisa.
-Estás preciosa –le dijo.
Bella sonrió, sintiendo mariposas en el estómago. Sólo con mirarlo se sentía feliz… y excitada al mismo tiempo. La sangre corría por sus venas tan alegremente como si fuera champán. Se sentía tan contenta de estar allí con él, tan contenta de que fuera el padre de su hijo.
De repente, su corazón dio un vuelco y se dio cuenta de algo, algo maravilloso y terrible al mismo tiempo.
Lo amaba. Había vuelto a enamorarse de Edward otra vez.


Más tarde, Edward la llevó a saludar a Emmett y Rosalie. Bella estaba nerviosa, pero sabía que tenía que pasar por ese momento embarazoso. No sólo por la familia Cullen sino porque era lo mejor para todos ya que tendrían que relacionarse a menudo después de la boda.
-Siento mucho lo que pasó esa noche –se disculpó, nada más entrar en la suite.
Todos la miraron, incómodos, Y Bella se aclaró la garganta. Pero en su corazón sabía que no tenía sentido esperar más. Ella era una persona honesta y sería absurdo ponerse a charlar de cosas banales cuando había algo tan importante que debían aclarar cuanto antes.
-No para nada, Bella –sonrió Rosalie, abrazándola-. Todo ha salido bien al final.
-Pero cuando pienso en lo que podría haber pasado…
-Lo que podría haber pasado fue culpa mía, no tuya – dijo Rosalie-. Sé que tú no querías hacerle daño a nadie.
-Por supuesto que no. Hice lo que hice porque me pareció que era mi obligación. Entonces Edward y yo no nos conocíamos bien…
-Y lo entiendo –sonrió la cuñada de Edward-. Incluso podrías haberme ayudado porque yo no estaba dispuesta a aceptar ayuda entonces. Sé que no fue la mejor manera de darme cuenta, pero al menos el accidente me hizo pensar. Tú no pusiste las llaves del coche en mi mano, Bella. Pero sí intentaste detenerme y fuiste a buscar ayuda inmediatamente. Y por eso estamos encantados de que ahora formes parte de la familia.
Ella sonrió, trémula. Agradecía mucho sus palabras y, sobre todo, se alegraba de haber recuperado a una amiga.
-Edward me ha contado lo que pasó –dijo Emmett entonces. Se parecía tanto a su hermano que cuando clavó en ella sus ojos oscuros Bella se puso nerviosa-. Y todos sabemos que no querías hacerle daño a mi familia.
-¿Por qué iba a querer yo hacerle daño a tu a familia? Al contrario, pensé que estaba haciendo lo que debía hacer.
-Bueno, vamos a cenar –sonrió Bella, intentando animar el ambiente-. Así podrás contarme cómo van los preparativos de la boda.
Edward caminaba al lado de su hermano, detrás de ellas, pero no podía dejar de mirar a Bella. Parecía aliviada porque el reencuentro había ido bien y él compartía su alivio.
No tenía por costumbre preocuparse por lo que pensaran los demás, pero se daba cuenta de que había estado nervioso esperando el resultado de ese encuentro.
Quizá porque hasta entonces Bella no le había contado la verdad. Ella lamentaba lo que había ocurrido, pero Edward se daba cuenta de que, con un pasado tan triste como el suyo, había reaccionado de la manera más lógica. Su intención nunca había sido hacerle daño a él o a Emmett, sencillamente quería evitar que le arrebatasen el niño a Rosalie.
Mientras la miraba, Edward experimentó una extraña sensación y arrugó el ceño, momentáneamente desconcertado al no poder identificar lo que sentía. Entonces se dio cuenta de lo que era: orgullo. Se sentía orgulloso de Bella por haber sido tan honesta y tan valiente.
Sí, tenía que ser eso.

3 comentarios:

  1. holaa!!!!! bueno pobree bellaa ella sufrio muchisimo y hizo esoo polo que le paso a ella que su madree se murioo cuando su abuela le quito a bella pobree...que feoo la historia familiar de bellaa...y ella esta completamente enamoradaa de edwarddd..pero bueno es hora de que edwarddd tambienn reconozcaa que la amaaaa... bueno el capitulo estuvo buenisimoooo!! nos leemos en el siguiente!!! adiositoo!!

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  2. Este Edward...Ains...a ver si se da cuenta de una vez que ama a Bella con todas sus fuerzas.¡Que envidia!jejejejej!!Besitos Pescui!!!

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  3. Hola k si no empieza a darce cuenta del k elcalorcito k ya sentiades de k corrio a Bella son una clase de sentimientos por todos conocidos k o muy jovenes y hasta muy adultos nos apicado alguna vez en nuetra vida pero eses sentimiento puede durar una eternidad o simplemente el tiempo suficiente para amar....me facina la historia no me despido y nos seguimos leyendo

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